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Ciudad Renovable

ELECTRIFICAR LA ECONOMÍA

Uno de los mayores desafíos globales de nuestro tiempo es cómo producir más energía con menos emisiones para más usuarios. Mejorar la relación entre la seguridad energética, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico está redefiniendo el panorama energético mundial, y ha llevado a los países a definir políticas drásticas de crecimiento verde para ‘descarbonizar’ la economía.

Se basa principalmente en el uso de combustibles fósiles que hoy representan cerca de 72% del consumo total de energía. Sin embargo, la gran diferencia, y a la vez ventaja competitiva de Colombia, es que tiene uno de los sectores de generación de energía eléctrica más limpios del mundo: su factor de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) fue de 85,9 gramos de CO2 por energía generada (kWh) en 2019, un valor relativamente bajo si se compara con el promedio mundial, que es superior a los 506 gCO2/kWh.​ La movilidad eléctrica es uno de los retos del sector y del país.

A diferencia de la mayoría de las naciones, y gracias a que genera 70% de su electricidad con agua, Colombia tiene abundante energía eléctrica renovable y baja en emisiones. El desafío más importante que tiene el país no radica tanto en generar con nuevas fuentes de energía -que de manera natural se han ido integrando a la matriz energética-, sino en usar más de los recursos bajos en emisiones que tenemos para reemplazar aquellos que no lo son. El verdadero reto es electrificar la economía.

UN POTENCIAL PARA APROVECHAR

Tradicionalmente, la base de este éxito sectorial había sido la alta participación de la hidroelectricidad y su complemento térmico, indispensable para atender la demanda en condiciones de escasez. La generación con agua mitiga los efectos y ayuda a la adaptación al cambio climático a través de la reducción de gases efecto invernadero, del control de inundaciones y la atenuación de los efectos de las sequías. Ahora, además de todas estas ventajas, contamos con el desarrollo de un potencial enorme de energías renovables de más de 135 GW que contribuirá a convertir a Colombia en una potencia de energía verde.

Electrificar la economía fomenta la inversión privada, impulsa el crecimiento económico y contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para erradicar la pobreza y a la mejora de la calidad de vida de los colombianos. Incluso países que usan principalmente fuentes térmicas para producir energía eléctrica se han dado cuenta de las ganancias en eficiencia energética de más de 150% al promover el uso de la electricidad y han avanzado exitosamente por ese camino.

Una mayor electrificación de la economía traería impactos positivos sobre la salud de la población e iría en consonancia con los estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que indican que los gases que emiten los vehículos diésel son cancerígenos para el ser humano, una advertencia que Francia y China han tomado muy en serio al punto de prohibir su uso. Avanzar hacia un modelo de crecimiento verde e impulsar la movilidad eléctrica reduce drásticamente las emisiones y mejora la calidad del aire. Usar más los recursos bajos en emisiones para reemplazar aquellos que no lo son es una apuesta ganadora para el país.